Escribir es memorizar

De acuerdo con un reciente encuesta realizada por el IFOP, casi el 50 % de los jóvenes de 12 a 25 años creen que la escritura favorece la memorización. Detrás de esta idea, hay una realidad confirmada por muchos estudios e investigaciones internacionales. Aunque ahora lo digital represente un apoyo esencial en nuestra vida cotidiana, ¡el lápiz y el papel también continúan teniendo su peso!

Los  textos manuscritos permanecen… en nuestra memoria 

En un teclado, sólo hay que hacer un gesto para escribir una  letra. Y siempre es el mismo, tanto si se teclea una A como si se desea escribir una M. Por el contrario, el uso de un bolígrafo estimula muchas áreas de nuestro cerebro. De hecho, un bolígrafo tiene que conducir los movimientos de la mano y activar todos los músculos, así como “pensar” la palabra que se escribirá. Este recorrido en varias etapas demuestra ser un excelente estimulante para la memoria, como explica el lingüista Alain Bentolila.

Como prueba, recordemos esas chuletas que se preparaban justo antes de un examen. El mero hecho de copiar las propias notas cuidadosamente, centrándose en los elementos importantes de la lección, contribuía a memorizarlas. Resultado: ¡no  era necesario usarlas! Así que si has tomado las notas de una clase con ordenador, lo mejor para repasar será volverlo a copiar todo a mano.

Escritura   a mano: nuestro cerebro te dará las gracias 

Esto es lo que dice un estudio realizado por los investigadores de las universidades de Princeton y California, Pam A. Mueller y Daniel Oppenheimer. En él se destaca “la superioridad del bolígrafo en relación con el teclado en la toma de notas y la memorización.” La razón es simple: cuando escribimos en un teclado, nuestro cerebro se centra en las letras y no en el  contexto, de lo que resulta una transcripción palabra por palabra. Sin embargo, cuando tomamos notas durante una reunión o curso, obligamos a nuestro cerebro a resumir las ideas principales. Este esfuerzo analítico, combinado con la visualización de las palabras en papel, mejora la memorización en gran medida.

La mecanografía requiere menos esfuerzos motores, y su uso intensivo sería muy negativo para el desarrollo de nuestras capacidades  memorísticas. Esto, en cualquier caso, es lo que pone de manifiesto un estudio canadiense publicado en agosto de 2013, después de llevar a cabo una serie de pruebas entre los estudiantes. De ahí a afirmar que el hecho de renunciar a la escritura manuscrita implica la pérdida de parte de nuestra memoria, va solo un paso, superado por Michelle Dresbold. Esta experta en escritura y autora del libro “Sex, Lies and Handwriting” advierte que: “El teclado se puso por delante de la pluma por muchas razones. Sin embargo, es probable que la falta de uso en la práctica manuscrita empobrezca nuestras capacidades cognitivas.”

Por lo tanto, ¡  abramos los teclados cuadernos!